Para desconcertar a un valenciano, realiza cualquiera de estas acciones: 

1. Mezcla horchata con whisky.

No se nos ocurre mezclar nuestra bebida más icónica con alcohol de ningún tipo, así que un cóctel de este tipo resulta totalmente inesperado.

2. Pregúntanos si compramos “pan de pipas”.

¿Pan de pipas? ¿Grisines? ¿Palitos de pan? Sólo existe un nombre para esas delicias: ROSQUILLETAS. Apunta bien ROS-QUI-LLE-TAS, no entendemos ningún otro apelativo.

3. Haz planes cuando llueve.

Cuando llueve no salimos de casa, porque en general que llueva nos desconcierta, y si lo hacemos es porque no tenemos otro remedio y siempre usamos el coche. Eso de disfrutar de dar un paseo bajo la lluvia es raro, raro, raro.

4. Manifiesta con intención eso de: “a ver si nos tomamos un café un día de estos” y llama al día siguiente para tomarte ese café.

Nosotros somos muy de: “mañana ya si eso…”, “tenemos que quedar a tomar una paella”, “te debo un café…” pero luego que suceda es otro cantar.

5. Explica la diferencia entre los “garrofons” peruanos y los valencianos.

Nos deja flipados que alguien de fuera sepa más de la paella que nosotros mismos, y si eres capaz de explicar con detalle que la cebolla reblandece el arroz y por eso no se pone en la paella, entonces fliparemos colores, más concretamente en “en colorante alimenticio”.

6. Bebe agua del grifo, en Valencia y destaca sus virtudes.

En serio, si de repente alguien te ofrece agua y dices “la prefiero del grifo, tiene un sabor fabuloso y una dureza ideal para los riñones”, entonces provocarás más de un cortocircuito mental.

7. Suelta de repente la frase “peguem foc o fugim?”.

Así a lo loco, ante cualquier situación, y espera a que tu interlocutor valenciano reaccione.

8. Ponte a mirar el móvil durante un castillo de fuegos artificiales.

Es inconcebible que estemos disfrutando de un castillo y tú te pongas a mirar el whatsapp, igual de inconcebible que te duermas en una mascletà, son cosas que no nos entran en la cabeza.

9. Empieza una discusión sobre el moño único.

Aunque no tengas una opinión al respecto empieza un debate sobre si el moño único es más conveniente que los tres moños. Si luego comentas algo sobre el volumen de la falda puedes tenernos entretenidos durante varias horas.

10. Di “NO” cuando alguien te proponga eso de “una más y nos vamos”.

Todo el mundo sabe que no se puede declinar una propuesta cuando empieza por “una más y nos vamos”, eso es ley. Así que si dices que te vas, que ni una más ni leches, pensaremos que estás de coña.

11. Cómete una naranja de un naranjo callejero.

Verás como muchas calles y plazas de Valencia y alrededores están llenas de naranjos, y estos obviamente producen naranjas. Cómete una con naturalidad, nosotros no nos las comemos porque son bordes, así que nos dejarás a cuadros.

12. Celebra una boda en la que no se tiren tracas ni arroz.

Si al acabar una boda no escuchamos petardos y no lanzamos arroz, nos quedamos con cara de “¡esto no es una boda!”, y permanecemos en estado de eterna duda sobre si la boda se ha celebrado realmente o no.

13. Vístete con pantalón corto y camiseta en enero.

De vez en cuando pasean por las calles de la ciudad turistas sonrosados que en pleno mes de enero que se visten como si fuera verano. Es más, a veces en noviembre y diciembre puedes encontrártelos bañándose en la Malvarrosa… todo muy loco.