panariaParece que las modas se expanden rápidamente en Valencia y ahora hay un par de negocios que se expanden como el humo. Las tiendas de cigarrillos electrónicos y los Panaria  ¿Seguirán la expansión o acabarán cerrando?

Empecemos por el tabaco, aunque hay muchos locales e individuos que se saltan la ley a la torera, algo lógico cuando no hay control ni educación, había un claro nicho de negocio en el tabaco sin humo. Así se creó el cigarrillo electrónico que por 40 € te quita el mono y te convierte en una chimenea lanza- humo de sabor a coliflor con bechamel. Puede que haya venido para quedarse, puede que sea una moda, pero lo que está pasando en Valencia es de Guiness, se han abierto cientos de locales en sólo unos meses. No es extraño per a la gente con el bolígrafo de colores colgado del cuello, pero es casi más normal ver uno de estos nuevos estancos que venden nicotina para que la gente deje de fumar. Flipante.

Seguimos por el pan, que es de los productos más antiguo del mundo y que experimenta una curiosa contradicción. Mientras hay hornos que ganan un céntimo por barra y las venden a miles por 20 céntimos, hay otro mercado en auge, el pan gourmet, que está extendiéndose en la ciudad. Si primero fue «Lorno» el que implantó las cadenas (le quedan 30), luego llegó el Parisien con tres locales de éxito y ahora son los Panaria  con 16 locales abiertos ya, o los PanPan Atelier con 6 panaderias. Mientras Lorno está cerrando locales y perdiendo mercado, el resto crece sin parar ofreciendo panes de sabores, bollería de autor, y un local donde pasar la tarde tomando un café o un zumo que acompañe a los productos artesanos. Muchos hornos tradicionales se están viendo obligados a bajar precios o cerrar por la competencia, mientras que los supermercados con Mercadona a la cabeza se han sumado a la moda del pan con cosas.

Son dos realidades paralelas de la ciudad de Valencia, que se pueden extrapolar a toda España, muchos de estos negocios fracasarán, otros triunfarán, pero las modas nos llevan a que de un día para otro veamos a nuestro vecino «vapeando», y  que donde antes había un tienda de ropa, encontremos ahora una panadería de autor.