417904_518200011575590_1266268602_nHace ya muchos años que nos hemos acostumbrado a que las botellas de alcohol caras lleven una especie de lazos de plástico, que hacen las veces de alarma antirobo. Pues últimamente en Consum esa práctica se ha extendido a las botellas de vino de precio medio como Melior, Laderas del Sequé o Viña Esmeralda*, todas de un precio cercano a los 6 euros la botella. Una medida que podría entenderse por la crisis económica y el aumento de los hurtos relacionados con el hambre.

Pero la profilaxis al robo no para ahí, y se han instalado otras alarmas en forma de pegatina, más pequeñitas y discretas, en productos como el jamón serrano o el Listerine. Que no me imagino yo al ladrón preocupado por su higiene bucal después de haber tomado un plato de jamón con buen vino, pero vete tú a saber.

Esta paranoia por la seguridad se ha extendido entre los “seguratas” del supermercado. Profesionales que hacen su trabajo de evitar hurtos y de recuperar botellas de Listerine robadas, pero que en su afán por evitar los robos a veces caen en la persecución del cliente “sospechoso”, hasta  el punto de ser molestos para público en general. Y a esas medidas hay que añadir unos carteles disuasorios en productos básicos como el aceite de oliva o el queso que dicen lo siguiente: “Artículos sometidos a una vigilancia especial”.

Entiendo que es mejor la prevención de robos que lamentar escenas desagradables, y asumo que es necesario proteger el negocio, pero desde el punto de vista del consumidor me siento observado y señalado como posible ladrón. Y eso redunda en que compre muy incómodo en algunos supermercados.

*Los 3 vinos son muy recomendables a los que hay que añadir 2 un poco más económicos, el Rioja Siglo y el Marina Alta. En total 5 buenos vinos a precios razonables.