primaveraHoy firma invitada. Mi amigo Joan Soler, además de ser un experto en el cine menos comercial, es una persona muy espiritual y de una gran inteligencia sensitiva. Por eso me encomendé a él para buscar películas que te pueden cambiar la vida. Y así recoge esta selección de 10 películas que por un motivo u otro “me resultaron inspiradoras, reveladoras, expansivas… vamos,  que me empujaron y cachetearon positivamente en mi devenir vital. O dicho de otro modo: después de cada una de estas películas, que a continuación enumeraré, Joan ya nunca fue el mismo”. No os preocupéis, tan tremendas pelis no están destripadas, ya que su intención es la de sugerir, evocar. Ese debería ser un buen teaser. Quien las haya visto entenderá, quien no, si lo hace bien, (se) preguntará. Empezamos.

10) Esplendor en la hierba (Elia Kazan, 1961).

La vi por primera vez a mis tiernos 16 añitos, era  verano, me quedé solo (cosa rara, en mi casa siempre había alguien). Creo que fue la primera vez que “ese fuego”,  sea lo que sea, atravesó mi corazón, y así siempre me pasa que Natalie Wood se me aparece en sueños, con ojos tristes y de loca que no lo está, y me susurra: “Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolverme las horas de esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues siempre, la belleza subsiste en el recuerdo”.

Me despierto y noto una humedad en mis mejillas. Las lágrimas que Warren Beatty nunca lloró, zopenco. Con los años me volví más flojo y  la tuve que evitar, más y más, casi por prescripción médica. Me hace daño. Aún.

 

 

9) Betty Blue (Jean-Jacques Beineix, 1986).

No sabría hablar de esta peli sin hacerlo de la estelar Beatrice Dalle, la joya que fue allá por los 80’, antes de empezar a ahogarse en su ángel negro. Aquello fue pura hipnosis y, más allá de la diosa Wood, representa el momento en que decidí que me gustaban las morenas, con melenita a poder ser. Todo muy francés. Poco después del estreno yo también estrené novia, mi primera, y se puede decir que del mismo molde que Beatrice, aunque mucho menos traviesa. No fun in the village.

Centrémonos. ¿Qué me pasó con esta maravillosa película? Pues me pasó que ya venía con el arma cargada, en todos los sentidos. Unos meses antes me había leído “37,2 le matin”, la novela original francesa, de Philippe Dijan, y título original de la película. La novela era…otra cosa. En aquella época aún no se hablaba del body writing. La cuestión es que la versión cinematográfica le fue fiel, y además dio con la actriz perfecta.

A veces, en las parejas de verdad, se da un momento en que el silencio puede tener la pureza de un diamante. Era el caso. Lo que no es habitual es una película que logre reflejar esos instantes de eternidad, mecidos por las olas y el ritmo del parpadeo de una morena peculiar y eterna. Qué loca estaba.

Hipnótica.

 

 

8) El Exorcista (William Friedkin, 1973)

“¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?” Esta y tantas otras frases lanzadas a las profundidades del subconsciente, azotando nuestra imaginación y más profundos miedos. Creo que no hace falta que me alargue mucho en cuanto al argumento, ¿Quién no la ha visto? Pero, dejadme decir que para mí reveló y revela tabús familiares que aún acechan. Pero que tremenda peli, por favor. Corramos a la siguiente, anyway.

 

 

7) Eternal Sunshine of the Spotless Mind –Olvídate de mí- (Michel Gondry, 2004)

Clementine (Kate Winslet): “Vuelve e inventa una despedida. Finjamos que la tuvimos.”

Temblaba cada vez que ella desaparecía. La mejor interpretación de Kate Winslet que ya es decir. Temblaba. La película me hacía temblar y me hablaba, porque tocaba la fibra de cada aspecto de lo que los hombres experimentamos sobre las relaciones fracasadas, recordándome todo aquello sobre lo que no nos gusta hablar.

Es más, quedé fascinado por la transición de una parte pasiva de los recuerdos del pasado, hacia una parte activa que reconstruye los mismos recuerdos en la cabeza de “otra” persona. Dependencia y absoluta inmadurez. Tan humanos.

 

 

6) Dersu Uzala (Akira Kurosawa, 1975). 

La película más filmoterapéutica que jamás he visto. Para amantes del Tao, del estoicismo, de la gnosis. Un hermoso canto a la amistad, la naturaleza y la sabiduría. En este caso, la sabiduría habita en los bosques remotos del este de Siberia, en la inhóspita taiga.

Dersu Uzala consigue penetrar esa sabiduría. Hace el bien sin esperar que se enteren; es solidario porque comprende que, el otro, es él mismo; caza animales, pero exclusivamente los que necesita para su sustento; acepta la vida como viene, pues tiene por cierto que ésta le da siempre lo que corresponde a la calidad de sus acciones; no posee nada porque sabe que todo pertenece a todos; y aquello que él tiene lo comparte, incluso anticipándose al futuro.

No hace falta ser una persona especialmente religiosa, simplemente tener esa sensibilidad. Hoy la gente se ríe de estas cosas. INS-PI-RA-DO-RA. Esta sí.

 

 

5) Las vidas posibles de Mr Nobody (Jaco Van Dormael, 2009).

Una de esas películas que pasan sin pena ni gloria y, sin embargo, te atrapan. ¿Solo a ti? Pocos días después de haberla visto por primera vez, dejé mi mente en suspenso, o en barbecho. No podía precipitarme. ¿Era todo una soberana memez, o había quizás algo escondido? Tras el debido reposo neuronal volvieron a acecharme sus aparentes glaciares visuales y argumentales. Hacía frío en mi mente.  No recordaba trama alguna, aunque había algo mucho más subyugante que una mera cosa que está ahí y que todo el mundo entiende. Había, por así decirlo, un sentido profundo, hecho de aparentes inconsistencias. Un pez gordo, que diría David Lynch. De modo que volví a mirar ese pez unas 15 veces. Son las mínimas, para tal torrente visual.

Si la ves, no se te ocurra tratar de explicársela a un amigo. El argumento, digo. Sobre filosofía sí que podéis hablar, sobre la realidad o irrealidad de las cosas, sobre las decisiones…Si eres persona reflexiva y receptiva te hará un boquete en las ideas. Game over. Vuelta a empezar.

 

 

4) Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994).

Hay más, mucho más, de lo que se ve a primer visionado. Hay tanto como la acción que hace la diferencia. Muchos de nosotros nos tenemos por inteligentes, sin embargo muy a menudo nos pasa que dudamos en hacer esto o lo otro y entonces viene otro y lo hace. Por descontado (lo sabemos) ese otro no es más listo que nosotros. Pero lo ha hecho, mientras nosotros teorizábamos o soñábamos despiertos. Pasa mucho.

El argumento de la película parece, en principio, una mera excusa para mostrar diferentes eventos importantes de la historia de los EEUU. Pero como ya dije, hay mucho más. Al menos esa es la chicha que yo le encontré, y es por eso que cuando estoy bajo de moral me la vuelvo a ver. A veces, cuando tengo un problema gordo, me sorprendo a mí mismo preguntándome: ¿Qué haría Forrest Gump en esta situación?

Para hacerlo corto: nada vale nada si no va acompañado de una acción. La acción es lo que da sentido a todo. La no acción es la madre de todas las depresiones y sentimientos de frustración. Al menos haberlo intentado, joder. Forrest, con pocas neuronas en su cocorota, nunca dudaba, y casi siempre llegaba. Así no somos.

 

 

3) Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom (Kin Ki-duc, 2003).  Primavera, verano, otoño, invierno…y otra vez primavera.

De nuevo un film con aires taoístas, aunque se presente a los protagonistas como monjes budistas. Tampoco están tan lejos. El Tao, la Vía, fluye lentamente, nunca para, es increíblemente poderoso, manteniendo las cosas del universo en orden y equilibrio. Se manifiesta a través de cambios de estaciones, ciclos vitales o mutaciones de poder u orden. En este caso se ve claramente en las estaciones. En el seno del Tao se encuentra el Hálito, unidad base que anima continuamente a todos los seres vivos del universo vivo. Éste se divide en tres tipos: Yang , potencia activa, Yin , suavidad receptiva, y el Hálito del Vacío medio que encarna el necesario espacio intermedio de encuentro y de circulación, para que se produzca una transformación mutua y benéfica para ambos. Para mí, el Yin y el Yang serian como los papeles del aprendiz y el monje.

A parte de todo este rollo filosófico-religioso la peli tiene una fotografía preciosa. Un film para la transmutación.

 

 

2) Leolo (Jean-Claude Lauzon, 1992).

Todo el mundo cree que soy canadiense francés… Porque sueño no lo estoy (loco). Porque sueño, sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño. A ti la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar… te he pagado cien veces mi deuda. De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de la mentira, que tú misma, me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud, no era como el viejo interludio y sí, una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.

Film de un loco para locos que se quieren salvar, quizás, mediante la imaginación. Porque sueño no lo estoy (loco), yo tampoco.

 

 

1) Blade Runner (Ridley Scott, 1982).

La prueba de que la poesía es compatible con el cine de ciencia ficción es Blade Runner. Este film vehicula lo intraducible, las grandes cuestiones, expresa registros de la sentí-mentalidad humana y maquínica (¿o era al revés?) y nos hace preguntarnos quien es cada cual y en función de qué. Ese monólogo final…la escena que lo acompaña, corresponden a una súbita inversión de los papeles que nos hace caer en un pozo filosófico. Una película que marcó hondamente mi juventud.

Y luego está lo que hizo Vangelis. 

 

 

Esperamos que inspiradoras o no, os haya gustado esta selección. Y por supuesto comentéis ¿Qué películas os han cambiado la vida?

Si lo que te va son las películas de humor clásico, las cintas bélicas que no son de tiros, o las buenas comedias ligeras para pasar el rato en casa, puedes seguir leyendo otras fantásticas selecciones cinematográficas.