El calor afecta el entendimiento y al humor de las personas, y pese a estar acostumbrados, en Valencia, cuando el calor aprieta, se producen una serie de fenómenos dignos de estudio. Además de la llegada de turistas, heladerías y mosquitos, estos son los «fenómenos» que acontecen en Valencia cuando hace calor:

mordor

-Los coches desaparecen. Especialmente durante julio y agosto se puede aparcar sin dificultad por todo el centro de Valencia, son esos meses donde los coches se van de veraneo a la Malvarrosa, Cullera o Gandía. Intenta aparcar allí… si te atreves.

-Amigos para siempre. Todo el mundo se las arregla para encontrar un amigo con piscina. No hay tantas piscinas, y aún así, siempre encontramos algún conocido que tenga acceso a una de ellas, y que durante dos meses se convierte en nuestro amiguito del alma. Hacemos nuestra la frase «Los amigos de mis amigos, son mis amigos».mercadona

-Visitas al frío. Los pasillos de fiambres del Mercadona y las puertas de entrada del Corte Inglés se abarrotan de personal, ¿Quieren comprar?, NO, lo que pretenden es refrescarse… y con el contraste extremo de temperatura dentro-fuera resulta que pillamos unos resfriados muy puñeteros en pleno verano. Conozco a gente que para ir a comprar al Carrefour se lleva una bufanda ¡jurao!

horchata

-Bebida nacional. Durante el año está en segundo plano, agazapada, aletargada, hibernando. Pero es llegar el calor, y empiezan a brotar como setas por toda Valencia carritos con horchata. La horchata es nuestra bebida refrescante oficial, y ya sea líquida, granizada o mixta, es nuestro mejor aliado contra el mercurio enfurecido.

-Musculmán. En clase de física estudié aquello de que el calor dilata los cuerpos, y debe de ser cierto porque si caminas por el paseo marítimo descubrirás un aumento físico generalizado de los volúmenes en bíceps, tríceps y pectorales… de los demás, porque tú te miras al espejo y los músculos están igual de fofos que siempre.ciclados

-«Pegar a fugir». Si no tienes opción de pasar el verano en el chalet de Nàquera o Serra, o en el apartamento del Perelló o Jávea (donde van los valencianos de bien a pasar sus vacaciones), te vas a quedar sólo en la ciudad. Intenta celebrar un cumpleaños el primer sábado de Agosto, ni Tom Cruise haciendo piruetas conseguiría reunir a sus amigos en esa misión imposible.

-Recochineo. Valencia está llena de termómetros, el calor te va a perseguir en forma de números, y si evitas mirar los termómetros porque estás en casa enclaustrado con el aire acondicionado, no pasa nada: los días más calurosos todos tus amigos empezarán a enviar fotos, memes y montajes con el único objetivo de recordarte que hace mucho calor. ¡Cómo si tú no lo notaras o algo!calor

-¡Por si acaso!: «Coge una rebequita que por la noche refresca», y luego estás todo el día cargado con la rebequita de turno porque el calor no se va ni a la de tres. Cargarás con ropa de más durante semanas, pero ese día en el que realmente refresque, estarás preparado para decirle a aquellos se burlaban de tu rebequita: «ves como por la noche refresca, lo ves, lo ves, lo ves».

rebequita

 

Encontrar mesa se vuelve posible. Los restaurantes que en mayo están llenos, en agosto (si abiertos) es posible encontrar una mesa. Eso sí, dentro del restaurante, nunca fuera, porque las terrazas están más abarrotadas que la plaza del Ayuntamiento a las 2 de la tarde el día 19 de marzo. Incluso los pubs se vacían para que se llenen las (musicalmente horrendas) terrazas playeras.

-Y por último y no menos importante. Los turistas se multiplican, y aunque parezca extraño parece que se reparten. Los franceses se van al Saler, los ingleses a la Malvarrosa y los italianos se quedan en el centro de la ciudad. Los australianos sólo aparecen (en hordas) los días previos a la Tomatina, y los alemanes, que son muy cucos, vienen un día, y… pegan a fugir hacia otras playas.

Pero a veces en medio del calor, se da un fenómeno llamado «chaparrón«, y esos dos días de verano en los que la lluvia de un breve respiro al calor, también pasan cosas raras, porque en Valencia cuando llueve se genera otro espectáculo.

PD. En ningún momento digo que sean cosas exclusivas de Valencia, aquí pasan, pero seguramente pasen en muchos otros lugares.