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Con el aumento de la esperanza de vida en el último siglo, la edad en la que se toman decisiones importantes se va retrasando a una velocidad de vértigo. Aquí algunas de las cosas que hace 40 años se hacían a los 20 y ahora se hacen a los 30. No se lo tomen a cachondeo, es una lacra social importante, un auténtico drama, ya que los treintañeros siguen sin trabajo estable, viviendo en casa de los padres, sin hijos ni expectativas de procrear, sin casarse (en pecado), y lo que es más grave, con buena salud y felicidad. Señores del gobierno que prohíben el aborto y las energías limpias: hagan algo, ¡¡¡Esto hay que pararlo!!!

1.-Encontrar un primer trabajo serio remunerado. Todo empieza con el mercado laboral, y está claro que hay casos de gente que con 18 años ya tiene la vida resuelta, pero lo normal ahora es entrar en el mercado laboral tardísimo, después de la Universidad, el máster, las prácticas, las becas… y para cuando vas a buscar un trabajo serio de lo tuyo tienes ya 28 años. Antes se salia de la universidad ya trabajando, es cierto que el mercado laboral era otro. Ahora con 30 años es difícil aspirar a algo más que el mileurismo.

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2.-IndependizarseSolo el 22,1% de los españoles menores de 30 años pueden irse de la casa de sus padres, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud. Claro, sin un trabajo fijo y estable es difícil meterse en alquileres (en hipotecas ya ni nos lo planteamos). Antes a los veintipocos años te ponían la maleta en la puerta y a buscarse la vida. Ahora es más normal volver a casa de los padres porque no puedes pagar el alquiler que independizarse, y eso supone un desgaste innecesario para los asientos traseros de los coches (picaderos improvisados). Pero alguna ventaja tiene vivir con los «papás» los domingos por la mañana hay leche en la nevera, pan fresco cada día y nunca te quedas sin ropa interior limpia… (a quién quiero engañar)

3.-Casarse. Claro está, si no «catas» la vida en pareja difícilmente te vas a casar con 24 años, que aún así hay gente que se casa y se descasa a temprana edad, pero cada vez se tarda más en dar el «sí quiero». Hay que convivir antes de dar el gran paso (debería ser un requisito) y lo de convivir está complicado sin casa, y la casa sin dinero, y el dinero sin trabajo… Además que a los 30 eso de casarse de blanco en la iglesia y con 500 testigos como que da un poco de pereza.

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4.-Tener hijos. Y si no tienes curro, casa ni cónyuge, ¿cómo vas a pretender dejar descendencia? Es complicado plantearse tener hijos si no se cumplen los 3 requisitos anteriores, y en consecuencia cada vez se da el paso de procrear más tarde. Esto países como Islandia lo solventan con un mogollón de ayudas a las madres jóvenes… algo que no se puede hacer en España ya que las ayudas se quedan en corruptelas por el camino.

5.-Salir de fiesta. Era algo que a los 30 se solía acabar precisamente por las responsabilidades asociadas a tener hijos, trabajo fijo, y un marido/mujer. Ahora a los 30 se va de festivales, de discotecas, de chiringuitos, de borrachera, de despedida de soltero… y aunque empiezan a abundar las cenas/comidas en casas de amigos que si han tenido descendencia, la fiesta continua más allá de los 30. Ahora bien las resacas ahora duran infinitamente más, contra la madre naturaleza no se puede luchar a pesar de los trucos (no mezclar, ibuprofeno, vitaminas..) y la experiencia.

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6.-Estudiar. Una vez te has dado cuenta de que la carrera que elegiste no te lleva a ningún empleo decente, te toca volver a estudiar para «reinventarte» y acabas volviendo con más de 30 años a la Universidad o similar. Y si tienes el apartado «formación académica» completo, estoy seguro de que empezarás a aprender batucada, capoeira, surf o italiano, la cuestión es que has vuelto a estudiar algo, y lo sabes.

7.-Seguir la moda. Si vas de fiesta (o a la uni), vives con tus padres y buscas tu trabajo soñado, tienes que mantenerte en «los mercados» (el laboral, el sentimental y el inmobiliario), así que es lógico que continúes fijándote en las tendencias (tu padre a los 30 no sabía nombrar más de 5 marcas de ropa) y comprándote unas Vans, luego unas Converse, después unas New Balance y en otoño caerán unas Gazzelle que se están poniendo de moda «again». Puedes negarlo, pero no te engañes, tenías una Ray Ban de aviador y ahora te has comprado una Hawkers (o similar) con los cristales de colorines… que nos conocemos!!!

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8.-Hacer deporte. Ahora has de mantenerte con aspecto saludable durante más tiempo, y además que tiempo tienes de sobra. A los 30 lo más que hacían tus padres era una pachanguita de fútbol con sus amigos barrigudos… Pero ahora hasta tu padre se ha vuelto runner, biker, eliptiquer o juega al pádel con sus amigos jubiletas. Tu madre da paseos alrededor del pueblo en la conocida como la ruta del colesterol y tu hermano está preparando un triatlón. Así que no tienes otra que mantenerte en plena forma hasta más allá de los 30.

9.-Comprarse una moto. Las motos eran cosas de adolescentes macarras, en los pueblos llevaban vespinos o scooters solamente los chavalines que aún no podían conducir un coche y algunos abuelos que no tenían carnet. Ahora a los 30 hay que comprarse una moto para ser «cool», moverse por la «city», y además ahorrar. Los que tienen cartera alegre se compran unas Vespas Primavera restauradas, los prácticos unas motos que parecen naves espaciales, y los que no pueden llegar a más se conforman con algún préstamo de un familiar que no usa su vieja honda desde hace 8 años.

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10.-Irse de viaje con amigos. Esos viajes a Ibiza o a Roma que nuestros padres cuentan que hicieron de «solteros», ahora son lo más común. Irse de viaje con amigos a partir de los 30 es una constante y una realidad más que tangible. Hace años viajar era carísimo, pero si viajabas lo hacías en pareja o familia, nada de irse con los colegas a Cuba de despedida de soltero (peligro), y ahora quien más o quien menos se hace una escapada anual con sus amig@s del alma. Con suerte a alguna ciudad europea (o incluso Egipto), sin presupuesto acabas en algún camping de Almería, pero no importa, la cuestión es salir y divertirse con los amigos treintañeros cual Resacón en la Vegas (ellos) o Sexo en Nueva York (ellos) pero en versión española, que implica menos efectos especiales.

Pd. Antes de que lo digáis, jugar a los videojuegos es algo muy de treintañeros, pero yo aún me resisto (a no ser que alguien me deje su antigua PS3 y unos juegos)