Queridos internautas del mundo:

Estoy profundamente cabreado con todos vosotros y me he colado en esta web para explicar los motivos. Primero voy a presentarme, soy “¡“, el signo de exclamación/admiración de delante. Ese palito flacucho con un punto arriba que va delante de las frases exclamativas, ése soy yo. Igual ya no os acordáis de mí, es normal, me siento olvidado y abandonado por todos vosotros. Yo que era un fijo junto con mi hermano “!” en todas las ¡Fiestas!, ahora me quedo una vez tras otra solo en casa, mientras observo con envidia corrosiva como invitan a mi hermano nada más.

Yo que tengo una tecla para mí en el teclado del ordenador, que indico si tienes que subir o no la entonación, que te ayudo a diferenciar el “cómo” y el “qué” interrogativos, yo ya no molo. Con el tema de los caracteres limitados, la pereza de leer en Internet y la influencia del inglés, ya nadie se acuerda de mí. También se olvidan de mi primo el barrigón “¿” pero menos. En cambio de mi otro primo, el curvao “(“, de ése no se olvida nadie, y de mi cuñao la grapa “[” tampoco. Antes me quejaba de que os pasaseis el día chillando, pero ¡Dios! cuánto lo echo de menos.

A mi hermano el boca-abajo “!” (como yo le llamo) le requieren a todas horas porque está todo el mundo siempre vociferando, incluso lo ponen de 3 en 3 “!!!“, como a los puntitos esos cursis de dejar la frase suspense… Y en cambio a mí me llaman a veces por equivocaciones del tipo: “Que pasada de película¡” Y ahí me quedo, junto con el “qué” indignado porque se han olvidado de que es interrogativo y por tanto de su tilde, y vigilante a mi espalda en vez de mirando al frente ¡No hay derecho!

Hay incluso un grupo que se llama !!! (chk chk chk) lo que en jerga se conoce como “palote, palote, palote”, porque a mi hermano en Inglaterra le llaman chk, allí en cambio a mí ni me conocen y si lo hacen me llaman la interrogación invertida, y eso me enciende ¡invertido será mi hermano, que el que está de pie soy yo! Y mira que me conservo delgado, esbelto y fino, siempre con la cabeza bien alta indicando que alces la voz, y que mires al futuro con fuerza y pundonor. Pero se conoce que mis mejores días ya han pasado, como los del “pardiez, vuesa merced y cuchipanda” y tendré que asumirlo.

Pero voy a morir matando, antes de desaparecer de vuestros whatsapps, de vuestros twitters, de vuestros teclados, me voy a ir de fiesta al Caribe. ¡Sí!, fiesta de esas de pulserita en un complejo con todas las copas aguadas gratis, donde van los estudiantes de fin de curso a refregarse con el primero que pillan mientras escuchan música infernal (reggaetón). Iré allí y me pondré hasta las cejas, hasta ir doblao y perder el punto “/” o hasta que caiga al suelo de cualquier manera “__.”   y entonces me echaréis de menos. Porque si yo muero y desaparezco, conmigo lo hace parte de vuestra identidad, soy como las tildes o la virgulilla de la eñe, sin mí sois un poco menos vosotros. Así que hacedme el favor y acordaos de este famélico símbolo en vuestros comentarios habituales, y a cambio prometo seguir con mi dedicación absoluta para con vuestras exclamaciones.

¡¡¡Saludos cordiales!!!

Atentamente “¡”