No me las voy a dar de gurú del análisis político y quizá me equivoque con esta lectura de la situación. Pero veo muy clara la estrategia de Podemos para lograr llegar a la Moncloa, la cual pasa por montar el paripé que están montando Iglesias y Errejón.

Mi razonamiento de los hechos.

-Podemos llega a un hipotético techo de voto al (prácticamente) repetir resultados pese a sumar los votos de la unión con Izquierda Unida. Como dijo Errejón en La Sexta “Mucha gente que lo está pasando muy mal prefiere votar a los que les han llevado a esa situación, antes que a Podemos por miedo a que le vaya aún peor”. Una reflexión que nos invita a pensar que en Podemos saben que el voto de la izquierda ya lo han copado, y que para crecer necesitan también el voto de gran parte del centro político. Un espacio en el cual mucha gente los ve con recelo.

-El voto del centro en España lo han recibido en los últimos años el PP y el PSOE, ahora también Ciudadanos que surge precisamente como partido que busca recoger los votos centristas de los desencantados con PP y PSOE. Si Podemos quiere gobernar necesita muchos de esos votos por los que luchan los otros grandes partidos, y es complicado conquistar a esos votantes con su discurso actual.

-Se necesita un discurso más moderado, que unido a las experiencias de poder en gobiernos locales y autonómicos (subrayadas hasta la saciedad por Iglesias) convenzan a la opinión pública de que Podemos es un partido capacitado para gobernar, sin radicalismos. Pero ese discurso no lo puede hacer Pablo Iglesias, que tiene unas formas mucho más beligerantes que gustan más a la izquierda y plataformas de indignados, que a la clase media, votante habitual de centro.

-Hay otra circunstancia casi más apremiante que los votos. Con en el nuevo escenario político es necesario llegar a pactos de gobierno, algo que para Podemos, en el ámbito nacional, es prácticamente imposible. Con PP y Ciudadanos está descartado montar una coalición de gobierno en Madrid, pero además su aliado natural, el PSOE, no está por la labor de pactar con un Podemos liderado por Iglesias. Así que el escenario se presentaba negro de cara a las futuras elecciones para un Podemos incapaz de sumar más votos, ni de llegar a pactos de gobierno con otros partidos importantes.

Así que hay que cambiar de discurso, y para que este sea creíble hay que cambiar de líder. Con esta premisa el mejor posicionado por notoriedad, discurso, presencia, y buena prensa es Íñigo Errejón, que ha jugado siempre un rol más moderado. Así que Errejón, dibujado por los medios como mucho más cercano al socialismo del PSOE que al comunismo de Izquierda Unida, es el líder ideal para el asalto a la Moncloa.

-Pero no podemos cambiar de cromos sin más, hay que hacer las cosas de manera que la elección sea transparente, limpia, y el cambio esté justificado. Así que montamos un cisma en el partido cuando aún falta mucho para las nuevas elecciones, elegimos a Errejón, Iglesias da un paso atrás, y ya tenemos un líder mucho más capaz de quitarle votos a PSOE y Ciudadanos. Y para que sea creíble lo hacemos en prensa, televisión, el congreso y en las redes sociales, así nadie puede sospechar de la estrategia que esconde el debate airado de las cúpulas de Podemos.

-Gana Errejón, Pablo sigue siendo pieza clave del partido, pero su figura se desgasta menos y desgasta menos al partido, una situación compatible con seguir con su discurso más exaltado para no perder el voto de la población harta de los partidos tradicionales. Mientras tanto Errejón puede tender puentes para en caso de “sorpasso” conseguir el futuro apoyo socialista.

Esto es lo que creo que se cuece en Podemos, igual me equivoco, pero mi lectura de los acontecimientos es que más que un cisma, hay un paripé calculado quirúrgicamente.