El otro día discutiendo con unos amigos después de los Goya, salió el tema de las ayudas al cine Español, como son buenos amigos no quise discutir (me había currado mucho el salmón al horno como para no saborearlo) pero no he podido dejar de darle vueltas al asunto. Obviamente yo defiendo las ayudas al cine, al igual que por ejemplo al sector del automóvil o a cualquier otra industria que genere ingresos al país, pero ellos, al igual que muchos otros, son contrarios a las ayudas al cine.

Entonces me di cuenta de la cantidad de gente que está en contra de las ayudas al cine, con argumentos como «El cine español es muy malo», «Esas ayudas mejor a la dependencia, hay que priorizar», «Viven muy bien los actores a costa del dinero de todos», «Si se subvencionan deberíamos pagar entradas más baratas», «Si hicieran películas buenas no haría falta que se subvencionaran porque la gente iría a verlas».

Así que me he puesto a leer sobre el tema, y resulta que las ayudas para el cine han pasado de algo más de 85 millones en 2010 a 34 en el último año. Mientas que los ingresos directos que genera a las arcas del estado el cine han rondado los 80 millones de euros en el peor año de la última década y eso que se han estrenado 98 películas, lejos de las más de 200 de hace unos años. Cuando hace dos años se invertían 85 también se recuperaba más de lo que se invertía, así que la inversión/retorno sigue una lógica proporcional. Resumiendo, el cine español le sale barato al estado, invierte 34 millones y recibe 80, quisiera yo saber cuanto retorna el estado de los 5000 millones con los que subvenciona a la iglesia católica (le cuesta 7000). Así que el argumento económico queda descartado.

cultura

También resulta que para que subvencionen tu película necesita que la hayan vendido 60.000 personas (previo paso por caja) por lo que las películas pequeñas, malas, o con poca distribución no se subvencionan, de ahí que algunas productoras compren entradas para asegurarse ese mínimo y poder cobrar la ayuda (poco más del 20% de lo invertido), hecha la ley, hecha la trampa, pero una película con 60.000 espectadores genera un mínimo del 70% de la subvención en impuestos, por lo que el Estado no pierde mucho dinero, y si va bien la película en taquillas (como Torrente o Lo Imposible) recauda muchos millones de euros. Por cierto, las subvenciones no las pagan completamente hasta que han pasado mínimo 2 años, lo que deja en muchas ocasiones a las productoras en situación dramática.

Sobre la calidad se puede discutir mucho, para gustos tapicerías, yo no soy especialmente fan del cine español, lo reconozco, pero tampoco me gustan las americanadas. Eso sí, me siento mucho más identificado con «La gran familia española» que con los «Mercenarios». Pero dejando de lado gustos, si el cine se hace desde España, nos contará nuestra cotidianidad, hemos visto cientos de películas sobre la conquista del oeste americano, y muy pocas sobre el imperio español. Si Pizarro hubiera sido americano, cada año habría una película suya. Conocemos mejor la Casa Blanca o incluso el 10 de Downing Street, que la Moncloa o la Zarzuela. Y eso repercute en que las nuevas generaciones quieran adoptar la cultura americana, que es la que impone su cine, por delante que la cultura propia. Por cada vez que los reyes magos aparecen en una película, a Papa Noel lo hemos visto 2.349.388 veces (las he contado) ¿Alguien sabe como se llaman sus camellos?

cine español

Pueden gustarte más o menos, pero si nuestros actores trabajan fuera, desde Noriega o Bardem, pasando por Cruz o Vega. Si nuestros directores ruedan películas en Hollywood, como Amenábar, Gonzalo López-Gallego, Jaume Collet Serra, Bayona… será porque no son tan malos. Y también trabajan en la meca del cine escenógrafos, músicos, directores de fotografía, maquilladores, directores de vestuario, guionistas… aunque si no se hacen películas en España, difícilmente aprenderán el oficio, porque el cine también es cuestión de práctica. Aún así mucha gente vive en esa falacia generalizada de que el cine español es malo, y no lo ven, lo juzgan sin verlo. Algo así como los abuelos con el sushi, que como está crudo no lo quieren probar y asumen que está malo sin catarlo. Como muestra de la calidad yo recomiendo que un escéptico vea algún clásico como Viridiana o Los Santos Inocentes. Pero como las que se subvencionan son las de ahora, antes de criticar puedes ver Blancanieves o Pa Negre, y si te gustan las superproducciones Lo Imposible o Celda 211. Hay muchas de los últimos años como Mar Adentro, Los Lunes al sol, Y también la lluvia, Camino, Primos, o el Orfanato, que dentro de sus estilo no tienen nada que envidiar a las películas extranjeras, con el punto a favor que son historias de aquí, que dan trabajo a la gente de aquí, y generan riqueza aquí. Desmontado el argumento de la calidad sin nombrar a Almodóvar.

Respecto a pagar menos dinero en las entradas, está claro que la Comisión Europea alegaría competencia desleal. En Hollywood hay ayudas, muchas, en Francia muchísimas (23 veces más dinero que en España), en Italia, Alemania y Reino Unido muchas más que aquí, porque saben del retorno. Pero ni tú ni ellos pagáis menos por la entrada, al igual que no pagas menos por los toros que también están subvencionados (y también generan riqueza y trabajo en términos económicos). El sector de azúcar en España está subvencionado y ¿Eso hace que sea más barato? No. El azúcar extranjero es más barato, pero pagamos más por nuestro azúcar para que no desaparezca ese sector productivo en España, y nadie se lleva las manos a la cabeza. Es un argumento absurdo negarse a pagar lo mismo porque tiene una subvención. Entonces nadie comería dulces en España, ni tomaría aceite de oliva, ni vestiría ropa de lino, ni encendería siquiera la luz, ya que hay cientos de sectores subvencionados. El gobierno «subvenciona» o invierte, para obtener retorno. Lo que no da retorno es la gente parada, los aeropuertos vacíos, las autopistas sin coches, y un largo etcétera en el que no me voy a detener, pero invertir en el cine es rentable.

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Luego para acabar están los que no se dan cuenta de que subvencionar la cultura es importante en términos generales. La educación es cultura, así como la música, las fiestas regionales, el cine, el teatro, la literatura, las artes gráficas… Y sin cultura no hay libre pensamiento y no se educa en igualdad. Si la cultura no se subvenciona, sólo tendrán acceso a ella los ricos, sólo se educarán los que se lo puedan permitir, y de nuevo los poderosos aglutinarían el conocimiento y por tanto el poder. Invertir en educación es invertir en la mayor de las riquezas del país, en su gente, su masa laboral, pero si queremos ser de nuevo un país de agricultores que emigren a la vendimia francesa (como mis abuelos), dejemos de subvencionar la cultura, y hagamos que solo la élite tengo acceso a ella, como en África. Lo malo es que empiezas por dificultar el acceso a la cultura, y sigues por la sanidad, a la vivienda, al deporte, a la comida, al aborto… Y eso está pasando aquí, cada vez los pobres tienen más difícil el acceso a las necesidades básicas del primer mundo, en un país que está viviendo el mayor recorte social de la historia del mundo civilizado. Pero no pasa nada, quitemos los 34 millones de ayuda al cine y regalemos 100.000 millones a la banca.