abrazoNervios y dudas han sobrevolado la Comunitat Valenciana tras los problemas surgidos en los partidos políticos a la hora de pactar. Todo parecía encaminado a un acuerdo PSPV – Compromís, pero las cosas no son tan sencillas, y los terceros partidos han aprovechado el río revuelto para pescar titulares. No soy ningún politólogo, pero como periodista he vivido estos días con intensidad y estas son las sensaciones y lecturas que me ha dejado la telenovela “Compromisos peligrosos”.

-La prensa valenciana se destapa con una animadversión generalizada hacia Compromís y Ribó, que se suma a la ya existente hacia Podemos. El titular de ABC: “Joan Ribó: el comunista catalán que será alcalde de Valencia” es sólo una muestra. Nunca leí nada de “Eduardo Zaplana: el murciano madridista que ascendió a alcalde de Benidorm (presuntamente para enriquecer a su suegro) gracias a una tránsfuga (presuntamente comprada) será presidente de la Generalitat”

Ciudadanos va dando bandazos de un lado a otro con afán de protagonismo. Pero lo más preocupante es esa ambición que tienen en conseguir los votos del odio al catalán, siendo ellos un partido catalán, no se entiende muy bien el autoodio. “¡Indepententistas, catalanistas, nacionalistas! ¡Antes con los corruptos que con ellos!”

El PSPV ha tensado mucho la cuerda públicamente, ellos han sido los que han ido filtrando las negociaciones, enviando un ultimátum con cariz de amenaza, y publicando y desmintiendo acuerdos cogidos con pinzas. La prensa no es tan hostil con ellos, que son los que más se juegan, y han lanzado un órdago a la grande (un joc fora) de campeonato.

Podemos ha pasado de la indignación a tener que pactar, y han tenido que abandonar un segundo plano para tomar decisiones importantes. De liderar el descontento, a tener un plano secundario en el poder no se pasa así como así. Ellos (como la mayoría de los valencianos según las encuestas) preferían a Mónica Oltra, pero saben que sus votantes entienden mucho mejor una cesión, que una negativa a hacer frente común contra el PP. El rol secundario que les asigna el comité nacional lo van a intentar cumplir, y quién sabe si eso ayuda a una unión con EU y Compromís de cara a crear un frente de izquierdas fuerte en las próximas elecciones nacionales.

Compromís estaba avalado por sus buenos resultados (mucho mejores en la Provincia de Valencia que el PSOE), por Podemos, y por el descenso del PSPV, aún así, estar por debajo te obliga a ceder. La intención imagino que era ceder lo menos posible, intentar presidir la Generalitat era osado, pero ofrecer una alternancia en la presidencia, no parecía tan descabellado. Al final han tenido que ceder en sus pretensiones para evitar líos mayores y a cambio se quedan (de momento) con la Alcaldía de Valencia. Su poder de negociación era amplio, pero no lo suficiente como para arrinconar a un PSOE en bajada que ha jugado bien con sus cartas, las de sus compañeros y las de sus rivales.

-El PP pese a ser la lista más votada no se ha recuperado de la dura derrota electoral, y prácticamente no ha planteado batalla. Eso sí, se prepara ya para la oposición, tiene a la prensa de su lado, y sabe que los manidos argumentos de las “señas de identidad, los catalanes, la paella y las fallas” les darán votos. A nivel nacional: “¡Son Venezuela!, ¡La unidad de España en peligro!”, ¡Son ETA!”; en el ámbito valenciano será algo así como: “¡Prohibirán el castellano en los colegios!, ¡Van a obligarnos a ir en bicicleta!, ¡Se llevarán las fallas a Cataluña!”. Cuando muchas de las críticas que recibe Compromís desde la izquierda es su fallerío (Mónica Oltra realiza la ofrenda a la Mare de Déu cada año), y su desinterés general para con las reivindicaciones catalanistas.

-Decía que el PSPV era quien más se jugaba, si la presidenta fuera Mónica (con muchas más tablas y popularidad que Ximo) y va bien el mandato, sus votos se irán a Compromís; y si la cosa va mal, la culpa de ellos por haber permitido su presidencia. En cambio si el presidente es Ximo y la cosa va bien, recuperan fuerza, y si la cosa va mal, al menos pueden culpar a sus socios de gobierno de no haberles dejado imponer su programa. No podían aceptar otra cosa que no fuera a Ximo Puig de presidente y lo han conseguido tras una dura política de negociaciones, en la letra pequeña es donde podrían estar sus concesiones. Son los ganadores de la partida a pesar de llevar su peor mano.