vale

(Ací teniu la versió original escrita en valencià d’este article)

Es una pregunta que muchos valenciano-hablantes tienen que contestar durante su vida. Existe una corriente de opinión, bastante extendida entre la población que sólo habla castellano, de que el valenciano no vale para nada. El diputado autonómico del Partido Popular Javier Berasaluce, natural de Requena, recientemente hacía esta pregunta en la Diputación de Valencia mientras pedía que le hablaran en castellano por educación, puesto que él, diputado valenciano, antiguo alcalde de Requena, no entiende el valenciano.

Más allá de las palabras del diputado, la pregunta que hacía: “¿Para qué sirve el valenciano?” Es una pregunta que se hace mucha gente en Orihuela, Elche, Alicante, Montanejos, Villena, Caudiel, Requena, Ademuz… e incluso en Valencia ciudad. La pregunta indigna a aquellos que hablamos valenciano cotidianamente, pero la consideran apropiada aquellos que no lo hablan. Así que como me dijo un maestro de periodismo una vez: “Cualquier pregunta absurda puede convertirse en una respuesta excelente, y al contrario también funciona”, voy a intentar responder a la pregunta.

Para empezar la lengua no se elige, de pequeño te la transmiten tus progenitores, familiares, la canguro o Bob Esponja en la televisión, pero no la eliges. Por lo tanto es una falta de respeto enorme decirle a cualquier persona que la lengua en la que piensa y con la que habla con su familia, no vale para nada.

Más allá de filias y fobias, cualquier lengua vale para comunicarse. Y el valenciano sirve para comunicarse como cualquier otra lengua. De hecho hay conceptos que sólo puedes comunicar en valenciano como por ejemplo: coentor, desfici, poalà, blamor… y muchas palabras intraducibles que he recopilado en mi libro De Categoria.

También te da la oportunidad de trabajar, incluso más que otras lenguas con mucha mejor fama. De hecho hay aproximadamente el mismo número de valencianos viviendo entre Cataluña y las Islas Baleares, que en todo el resto del mundo junto: unas 100.000 personas. Y creo que todos estamos de acuerdo al afirmar que a todos estos valencianos residentes en Cataluña y Baleares les ha sido muy útil la lengua para trabajar y comunicarse.

Pero no sólo para trabajar fuera de casa, en las administraciones, comercios, escuelas, atención telefónica, diarios, para hacer negocios y para tratar a pacientes, el valenciano además de ser un mérito, es muy útil. Incluso para ser político, como demuestra quien hacía la pregunta.

Un médico boliviano, que ya hace muchos años que vive en Valencia, me comentaba que él había aprendido valenciano para entender mejor a los pacientes, porque muchos se expresaban mejor en su lengua natal. Me contaba la historia mientras me comentaba que la anécdota del “parruset” de mi libro le había hecho mucha gracia, y que la de “la agonía” le había pasado a él. Este señor me pareció un ejemplo de profesionalidad.

Y de ahí me viene otra utilidad: respeto. Los valencianos tenemos que cambiar constantemente de lengua cuando hablamos porque “no te entiendo”. El hecho de poder entender a la persona que te habla y no hacerle cambiar sistemáticamente de lengua, es una señal de respeto. Respeto como el que se tiene a las personas mayores, que en muchos casos están ya muy impedidos y no “sirven” para gran cosa. Es más, según el pensamiento instrumentalista esas personas no valen para nada, excepto cuando toca votar. En ese sentido, para qué valen las mascotas domésticas, o para qué valen los tatuajes más allá de decorar, o los niños, ¿son útiles?

Aun así lo que yo habitúo en contestar, mi respuesta habitual, es mucho más práctica, porque quien tiene un pensamiento basado en números pensará que el chino es más útil que el francés, y que el Urdú (lengua de Pakistán) es más útil que el italiano porque lo habla casi el triple de gente. Y la practicidad del valenciano que yo explico radica en poder aprender francés, portugués o italiano con mucha más facilidad que aquellos que no lo hablan. No es una conjetura, es un hecho demostrado y comprobable con la velocidad de aprendizaje de estas lenguas entre valencianos y manchegos (por ejemplo).

El argumento definitivo considero que es mucho más sencillo. El valenciano sirve para conocer gran parte de la cultura, música y tradición de tu tierra. Si quieres saber de dónde vienes, quieres leer a los autores que han escrito sobre tu realidad, y quieres sentirte identificado con tus raíces, es muy útil habla valenciana. Quizás te guste el reggaetón, y leer novela histórica, y piensas que no necesitas leer a Estellés ni escuchar a Pep Gimeno el Botifarra o a Raimon. Pero entonces será bastante complicado que lo que leas, o escuches hable de tu entorno, y te perderás artículos interesantísimos, monólogos divertidísimos, obras de teatro fabulosas, canciones deliciosas, y libros inolvidables.

Sentirse identificado es un sentimiento precioso, aquí tenemos una gran desafección y mucha gente no tiene identidad valenciana. Lo cual no es sólo una lástima enorme, es también una oportunidad para cargarse cualquier tradición y cualquier nexo con nuestras raíces y sustituirlas por la Oktober Fest, Halloween, Papá Noel, Arroz “tres delicias”… y olvidarnos de los moros y cristianos, las ferias agrícolas, la pilota valenciana, el puchero, o la noche de reyes.bilinguisme

Pero además el simple hecho de ser bilingüe te da una serie de ventajas independientemente de que tu segunda lengua sea el valenciano o el sueco. Tras leer bastante sobre el tema, estos son algunos de los beneficios demostrados que tiene el bilingüismo.

-Los bilingües obtienen mejores resultados académicos.

-Recientes estudios neurológicos demuestras que los niños expuestos a varias lenguas son más creativos y desarrollan mejor las habilidades para resolver problemas. En este sentido se puede decir muchas cosas negativas de los valencianos, pero nadie puede afirmar que por norma general no somos resolutivos.

Tus aptitudes comunicativas (orales y escritas) mejoran.

Tienes acceso a dos culturas diferentes con todo el que implica: historia, cine, literatura, medios de comunicación…

A más conocimiento más creatividad, comunicación, tolerancia, raciocinio y se adquiere una mentalidad más abierta para con el mundo.

-Oportunidades laborales.

-Los circuitos cerebrales de los niños bilingües se programan de forma que es más fácil aprender más lenguas.

El cerebro aumenta su atención, memoria y amplía su capacidad perceptiva.

-Las personas bilingües crean con más facilidad una mente “multitarea”, capaz de procesar varias tareas al mismo tiempo y rechazar la información irrelevante.

-Un reciente estudio sobre el bilingüismo publicado en la revista Neurology por Elen Bayliskov demostró que utilizar dos lenguas cada día retrasa la aparición de Alzheimer una media de cuatro años.

A todo esto también vale para viajar e investigar, puesto que en Italia o Francia el valenciano (catalán) tiene algún tipo de reconocimiento oficial, cosa que español no tiene, y a escala universitaria resulta más factible poder hacer intercambios.

Y por supuesto sirve para que no te entiendan los castellanoparlantes cuando no quieres que te entiendan, aunque ojo con esto que alguna vez has soltado sin querer esto de: “la figamolla esta” y te ha respondido “la figa ta tia rosega quicos?”.

Estoy seguro de qué mucha gente dirá: “pero el inglés o el chino son más útiles…Las lenguas no se pueden medir en utilidad, seguramente es más útil para un médico o a un agricultor valenciano hablar que valenciano que chino o inglés, pero no es cuestión de medir la utilidad o inutilidad de una lengua, y mucho menos sólo por la cantidad de hablantes. Las lenguas son parte de nuestra manera de ser, sin ellas estaríamos en la prehistoria, la lengua nos posibilita desde pequeños desarrollarnos como personas y no como animales. Y si mi lengua es el valenciano, para mí será enormemente útil porque posibilita que piense y me comunique. Así que no me preguntes para qué vale, porque vale para el mismo que la tuya, y yo hablo la de Cervantes, la de Ausias March, la de Dante, la de Shakespeare y la de Houellebecq.

forbes

Pd. Seguramente se me escapen muchas otras “utilidades” y motivos por los que defender el valenciano. Y que conste que esta misma defensa la haría del castellano si estuviera viviendo, por ejemplo, en Puerto Rico y lo atacaran, porque amar una lengua no significa odiar otra: el conocimiento no ocupa lugar y el amor sabe mucho de lenguas.