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El SOS se está convirtiendo por cartel, por propuesta artística, por sus fechas (abre la temporada), por su ubicación (muy céntrico), y en general por méritos propios en uno de los festivales de referencia del panorama musical español. Lejos todavía de los grandes como el Primavera Sound o el BBK Live, en muchos aspectos supera a algunos festivales más caros o más famosos como el FIB,el Sonorama o el DCode. Este año el cartel estaba especialmente bien confeccionado, compensado en la mezcla de artistas emergentes, grupos consolidados, artistas internacionales y referentes del indie patrio. Por 45 euros de media dos días de festival, y por 16 euros más la zona VIP. El camping principal está ubicado en el antiguo estadio de la Condomina, por lo que nos ha comentado la gente, bastante limpio, pocas colas (excepto para la ducha), y también a buen precio.

Impresión general

Pese a estar las entradas agotadas no existe realmente la sensación de agobio, sólo durante Prodigy el viernes, y Pet Shop Boys/Fangoria el sábado había una aglomeración importante. Las colas en los baños no son excesivas (sólo después de los conciertos la acumulación se hacía pesada para las mujeres) y también hay bastantes puestos de bebida a precios elevados, pero razonables para un festival (caña 2.5, cubata 7.5). La oferta gastronómica en cambio es bastante cara y poco atractiva, porciones de pizza y kebaps pequeños por 6.25 euros, raciones de fideos thai sosos, incluso los puestos de perritos calientes (Nick’s Hot Dogs) son más caros que en el Primavera Sound, y eso ya es difícil. Se prohíbe entrar comida al recinto, por lo que te obliga a consumir dentro productos caros de poca calidad, una lástima ya que si Murcia destaca por algo, es por poder comer de maravilla por cuatro “perras”.

Llama la atención la cantidad ingente de personas que hacen botellón a las puertas o en el Erosky cercano, y obvian los conciertos. A las 8 de la tarde del viernes no había más de 500 personas viendo a Belako, una de las sorpresas positivas del festival. Además la gente está más preocupada por entrar y salir que por la música, algo ajeno a la organización y que produce algún atasco en los accesos, pero que posibilita que los que realmente quieren ver los conciertos, puedan estar cerca, y los que no, puedan pegarse su “fiesta”. En general el público es bastante joven y en su mayoría españoles, un poco de culo inquieto durante los conciertos, pero de buen rollo.

Impresión del VIP

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La zona VIP es cómoda, con sofás, zona chill out, unos futbolines, baños propios y un escenario por el que pasaron en exclusiva las Nancys Rubias, y antes de sus conciertos grupos como Is Tropical o El Mató. Hasta las 10 de la noche había 2×1 en bebidas, y tenían 3 puntos de restauración propios y una “grada” exclusiva para ver el escenario principal.

Por 16 euros vale la pena la experiencia VIP, ya que la calidad de los 3 bares que ofrecen comida es infinitamente superior a los de fuera, y a precios correctos, y además se agradece tener un sitio donde sentarse unos minutos con la música de fondo y sin agobios. Pero vale la pena por los pelos. La bebida no se puede sacar, no vaya a ser que alguien de fuera se tome una cerveza a mitad de precio (con lo fácil que es salir fuera y tomársela aún más barata en el bar de la puerta). Había demasiada gente VIP, las colas en el baño eran más largas que fuera de la zona VIP, de 9 a 10 conseguir una cerveza se convertía en una odisea, y la grada tenía una visión muy lejana y reducida. Es un VIP de 16 euros, no se le puede exigir mucho más, te garantiza un pequeño grado de exclusividad a un precio reducido, y se amortiza con la bebida si eres de los que no hace botellón y quieres tomarte unas cuantas cañas antes de los conciertazos. Podrían tener ceniceros, ya que a última hora estaba todo repleto de colillas.

Parte musical

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La mayoría de los grupos estuvo a la altura de lo esperado, ninguna decepción grande, ningún ridículo, la desidia no se apoderó de nadie, y todos cumplieron. Es más, algunos grupos lo bordaron, independientemente de tu gusto musical Damon Albarn, Phoenix, The Kooks, Pet Shop Boys, Prodigy, Varry Brava o Triángulo de Amor Bizarro, estuvieron excelentes. Sorpresa muy positiva de ZA! y Belako, dos bandas que no conocía y que me encantaron en directo. Los DJs ya depende del gusto de cada cual, hay opiniones encontradas con respeto a todos, pero Gold Panda estuvo un poco flojete. Otro de los grupos que no acabó de entusiasmar fue Rinôçérôse, que hizo una primera media hora instrumental que provocó la huida de muchos fieles hacia Prodigy.

Los grupos estuvieron bien, pero el sonido no estuvo a la altura en un par de casos. El escenario Jagermeister se escuchaba regular, los bajos muy fuertes y los grupos nunca parecían felices con el sonido. De hecho algunos como Rinôçérôse estuvieron mucho más tiempo del previsto ajustando el sonido antes de los conciertos. Pero quienes más sufrieron fueron Is Tropical, se escuchaba fatal, impropio para ser el grupo cuya canción ha servido de base para la publicidad del festival. Cuando empezaba a escucharse mejor, se le rompió el micrófono al cantante, y tardaron todo el concierto en arreglárselo, con un sin fin de idas y venidas de cables, micros y gente por el medio del escenario. Sin duda el peor momento del festival. Una lástima porque los de Is Tropical tienen un magnífico repertorio, que quedó muy deslucido. El otro fallo estuvo en los pantallas del escenario principal, durante algunos conciertos inexistentes, en otros funcionando de manera intermitente.

Puntos fuertesdamon 2

-El precio. Es un festival con un precio muy interesante. Si pagas 200 euros por el Primavera Sound es normal que el cartel y los servicios sean mejores que en un festival de 45 euros. Pero aún así la diferencia no es muy exagerada.

-El cartel. Por ver a Phoenix o a Damon Albarn en directo ya merece la pena pagar la entrada. Pero hay mucho más, especialmente una buena representación del indie nacional y de música electrónica.

-La ubicación. Se puede ir a pié desde el centro de Murcia al recinto en 15 minutos.

-La fecha. Empezar la temporada de festivales importantes es un punto a favor, pero además el clima en mayo en Murcia es el ideal para un festival.

-La cerveza. Que Estrella de Levante sea la patrocinadora es un punto a favor, una de las mejores cervezas de España, y mucho mejor que Heineken, la marca que patrocina la mayoría de los festivales.

-El recinto. Bastante cercano a todo,

-La oferta paralela. Charlas muy interesantes, conciertos durante el día en el corazón de Murcia, ofertas en negocios de la ciudad, post-party para los más noctámbulos, un camping muy aceptable…

Puntos débiles

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*Foto de un momento sin pantallas.

-Los fallos de sonido en el escenario Jager y de las pantallas en el escenario principal. Además los retrasos el viernes provocaron que durante media hora punta no sonara nada en ninguno de los dos escenarios principales.

-Los puntos de comida. pocos y caros.

-Los vasos de plástico. No costaría nada proveer de vasos de plástico re-utilizables, ser ecológicos, y no llenar cientos de contenedores de basura.

-No me gusta el concepto de comprar fichas. Entiendo que es más cómodo para los camareros que el dinero, pero con fichas de 2.5 euros, el margen de variar precios es muy reducido. Es una cuestión menor, pero prefiero no estar pendiente de fichas y pagar con dinero. Para gustos tapicerías.

-La oferta hotelera. Murcia no tiene capacidad para asumir la afluencia enorme de público que se desplaza al SOS 4.8. Yo personalmente tuve que recurrir al Instituto Hispánico de Murcia para encontrar alojamiento una vez no quedaban plazas hoteleras, ni de camping. Por cierto, un servicio que no recomiendo, caro, desidioso, y con más riesgos que beneficios. Por más que yo compartiera casa con unos alemanes simpáticos en una casa cerca del festival, la suerte no ha sido la misma para todos los usuarios de este servicio. Por lo que recomiendo que se articulen más opciones de alojamiento desde la organización del festival, ya que las ofrecidas se agotaron con velocidad.

-Dos anécdotas. La zona VIP se vio desbordada durante el concierto de las Nancy’s Rubias y cambiaron la puerta de acceso sin previo aviso, para luego volverla a cambiar. No costaba nada que lo hubieran explicado con algún cartel o simplemente con una explicación de los guardianes, pero un “ahora se entra por allí y punto” fue toda explicación. La otra anécdota: mi pareja resultó tener la pulsera de acceso al festival muy apretada, tanto que le dolía, no quisieron cambiarle la pulsera alegando que “estaban contadas”. No cuesta nada pulir esos detalles menores para que la experiencia SOS sea mejor.