Muchos son los turistas que visitan Valencia en fallas, y muchos son los valencianos que se quedan en la ciudad durante las fiestas pero no forman parte activa de ninguna comisión fallera. Para todos ellos propongo una serie de actividades habituales durante las fiestas a las que añado un motivo extra de interés, otro punto de vista para que todo el mundo pueda disfrutar las fallas. Espero que valencianos y turistas encuentren en esta humilde guía la actividad que más se acople a sus gustos y posibilidades, independientemente de su amor u odio por la nuestra fiesta más internacional. Hay mil maneras de disfrutar de las fallas, aquí están los clásicos imprescindibles revisitados ¿Listo para fallas?

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1.-La plantà

La nit de la plantà es la noche definitiva del inicio de la fiesta, a partir de la madrugada del 16 de marzo los monumentos ya no se tocan, como están se quedan, y durante el día 16 los jurados visitan cada monumento y emiten su veredicto. Es una noche magnífica para pasear y comprobar como los diferentes artistas ultiman sus creaciones anuales. Yo además de las fallas importantes recomiendo visitar la falla Arracapins, que está fuera de la la Junta Central Fallera, y en la que los falleros no tienen problemas para hablar contigo, invitarte a entrar al casal donde puedes tomarte una cerveza y ayudar en el caso de que la plantà sea al tombe (método tradicional sin grúa). No olvides coger la cámara de fotos e inmortalizar los botes de pintura, el acople de los remates y la colocación de los últimos carteles.

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2.- La mascletà

En general es una de las actividades que más gusta a los valencianos, sean o no pro-fallas. Mucho se discute sobre cual es el mejor sitio para ver la mascletà, yo personalmente prefiero verla desde delante del edificio de Correos. Acude con tiempo, coge un buen sitio, y que con la mascletà no acabe tu experiencia. Tras el terremoto, cuando la gente abandone la plaza, ves al balcón del Ayuntamiento, verás que bajo el mismo hay un montón de colectivos reivindicando diferentes injusticias sociales. La plataforma antideshaucios, los afectados por la Hepatitis C, los extrabajadores de RTVV, todos se unen en la conocida como «intifalla». Si las fallas han sido históricamente críticas, la intifalla es un ejemplo de crítica que hay que conocer.

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3.- Buñuelos

La ciudad se convierte en una gran churrería y eso que durante el resto del año resulta prácticamente imposible encontrar churros un domingo por la mañana. Pues si os gustan los churros, os apasionaran los buñuelos. Lo mejor es comprarlos en algún lugar conocido donde la calabaza sea su ingrediente principal, y no el la mayoría de churrerías callejeras en las que las calabazas son mera decoración y venden los conocidos como buñuelos de viento. Horchatería Fabian es el lugar más famoso por su tamaño, El Collado tras la Lonja también es muy conocido, tras preguntar en Twitter me han recomendado insistentemente el Bar Riera en San Vicente, y otros negocios como El Contraste frente al mercado de Ruzafa o la Heladería Llinares por Archiduque Carlos, además seguro que algunos casales venden maravillas en la puerta. Si tenéis la suerte de encontrar buñuelos de higo, no dejéis de probarlos, son también deliciosos.

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4.- El Castillo

Muchísima gente espera los castillos de fuegos artificiales nocturnos, especialmente durante la nit del foc (día 18 de marzo), por tanto si no se conoce a un amigo con balcón con vistas, lo mejor es ir con tiempo a coger un buen sitio cerca del río. Personalmente prefiero ver el castillo en alguna terraza con amigos y no ser parte de la masificación de la calle, pero si no tienes otro remedio, ves ataviado para la situación y con el cuello descansado. En la ribera norte del río suele haber menos gente que en del sur, y si puedes llevarte una botella de cava con unas copas para disfrutar del espectáculo, mejorará la experiencia. Atención con las tortícolis, tanto mirar al cielo puede producir alguna contractura.

paellas

5.- Paella

¡Aún estás a tiempo! Lo mejor que puedes hacer en fallas es apuntarte a algún concurso de paellas organizado por las fallas del barrio ya que los buenos restaurantes están abarrotados. Hay inscripciones abiertas para los vecinos en varias comisiones y la diversión está garantizada. Cocinar una paella en medio de la calle ya es en sí una experiencia, si además lo haces en buena compañía, y lo acompañas con unas tapas y algo de vino, la fiesta es completa. Involucra a tus amigos y reserva plaza en algún concurso, si tienes suerte puedes ganarlo y llevarte algún premio, y si no tienes suerte y sale mala, siempre podrás «robarle» un poco a tus vecinos de paella.

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6.- Visita los monumentos alternativos

La visita a los monumentos es casi obligatoria, especialmente a los que ganan. Pero no olvides visitar también los monumentos alternativos (experimentales) que tienen una concepción diferente del arte fallero e innovan cada año. Siempre encontrarás sorpresas gratas en monumentos como el del Mercado de Jesús o la Calle Corona, además algunas veces se pueden tocar, dibujar en ellos o penetrar en sus entrañas. También repasa la lista de premiados y no visites sólo las de especial, ya que hay verdaderas joyas en categorías como segunda o tercera.

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7.- Verbena

¡Si no puedes con ellos únete! Las verbenas son un clásico fallero y las hay de todo tipo. La mayoría son discomóviles, con sus djs martilleando clásicos como «El venao», «El tiburón», «Mayonesa» y «Bomba»; pero también hay orquestas como la Montecarlo o la Supernova que hace bien su trabajo y ofrecen 4 horas de música en directo con un repertorio bastante más cuidado. Si te gusta el mogollón en la plaza del Doctor Collado montan grandes verbenas rockeras, si te gusta la diversidad ves a Ruzafa, en cada esquina puedes encontrar música en directo los días grandes (y ya de paso visitas las luces de las calles Sueca y Cuba). Y si no quieres fallar, mira donde actúa alguna buena orquesta y pásate por esa falla, seguro que los cubatas son a precios populares.

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8.- Cada loco con su tema

Uno de mis planes favoritos en fallas es el paseo nocturno o muy matutino. Desde las 3 hasta las 7 de la mañana las grandes fallas están semidesiertas, y se pueden visitar sin tener que luchar con centenares de turistas por un rincón junto a la valla. Pero al paseo nocturno yo añado un plus, me voy a visitar las fallas con música. Y no la música fallera que escuchamos sin cesar durante la semana grande, sino mi música favorita. Ir con los cascos, sin escuchar otra cosa que las melodías que te ayudan a evadirte, hace que tu sentido de la vista y tu olfato se acentúen y puedas apreciar los monumentos falleros de manera diferente. Sin ruidos, sin agobios, sin agentes externos que influencien negativamente tu percepción del arte fallero. Y tras el paseo lo mejor es almorzar en alguno de los templos del almuerzo valencianos.

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9.- L’Ofrena

Puede parecer tedioso observar el desfilar de miles de valencianos por delante de su patrona mientras forman minuciosamente el mosaico floral más grande del mundo, pero no lo es. La Plaza de la Mare de Déu se llena de curiosos que quieren descubrir como se va formando el manto de la Geperudeta (Mare de Déu dels Desamparats) y contemplar el pausado desfile de las diferentes comisiones falleras. Es difícil conseguir un buen sitio, pero estar en la plaza durante unos minutos y comprobar la devoción con la que desfilan las falleras, y la emoción en sus ojos al realizar su ofrenda floral: impresiona hasta a los más ateos. También es recomendable visitar la plaza el día 19 o el 20, con el mosaico ya acabado, y tomarse un café mientras se respira el perfume de millones de claveles en flor.

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10.- La Cremà

Las fallas acaban en el momento en que se quema el último monumento. Es una noche triste para las falleros y falleras, pero también es una noche mágica, en la que se enciende la ciudad y Valencia se convierte en el infierno de Dante. Mi recomendación es salir a pasear por uno de los barrios donde hay monumentos falleros en cada esquina, como el Carmen o Ruzafa, y ver no uno, sino varios monumentos quemar. La cremà por ejemplo de la Falla del Mercat Central, la de la falla Quart Palomar, la del El Pilar o Na Jordana nos ofrecen siempre fotos magníficas con las llamas acercándose peligrosamente a las paredes de los edificios adyacentes. Una noche para acabar oliendo a humo y con el fuego impreso en la mirada.

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